En las últimas dos semanas, investigadores del ICC, en coordinación con Magdalena, realizaron jornadas de trabajo de campo orientadas a generar información técnica sobre las condiciones del suelo y el desempeño de diferentes prácticas de manejo y conservación. La actividad fue desarrollada por investigadores de los programas de Clima e Hidrología y Sostenibilidad de Sistemas Productivos, siguiendo un protocolo previamente establecido para asegurar la calidad y comparabilidad de los datos generados.
Como parte de estas acciones, se llevaron a cabo mediciones de las tasas de infiltración del suelo mediante el método del infiltrómetro de doble anillo. Esta técnica permite evaluar la capacidad del suelo para absorber agua y comprender mejor su comportamiento frente a las lluvias y las actividades agrícolas. Las pruebas se realizaron en puntos de muestreo definidos previamente y bajo condiciones controladas que garantizan resultados representativos.
El método del infiltrómetro de doble anillo permite conocer la capacidad del suelo para absorber agua y constituye una herramienta importante para evaluar su comportamiento frente a las lluvias y el manejo agrícola. El procedimiento consiste en colocar dos anillos concéntricos sobre el suelo y suministrar agua en ambos. El anillo exterior ayuda a reducir el flujo lateral del agua, de manera que la variación del nivel de agua registrada en el anillo interior permita estimar principalmente la infiltración vertical.
Además, se instalaron varillas de monitoreo en distintos escenarios de estudio con el objetivo de dar seguimiento a los cambios en el nivel del suelo y generar información sobre los procesos de erosión. Las estructuras fueron colocadas estratégicamente en áreas agrícolas y sistemas de drenaje, siguiendo criterios técnicos que permitirán documentar de manera precisa las variaciones asociadas a la temporada lluviosa.
Las varillas permitirán dar seguimiento a los cambios en el nivel de suelo y generar información sobre los procesos de erosión que ocurren en los diferentes sitios de estudio.
Las varillas fueron instaladas verticalmente, dejando 50 centímetros expuestos sobre la superficie y 50 centímetros enterrados, y se verificó su verticalidad para evitar errores en las mediciones posteriores.
Cada punto de monitoreo fue georreferenciado y documentado con información clave sobre las características del sitio, incluyendo condiciones del suelo, cobertura vegetal y labores agrícolas recientes. Este proceso permitirá construir una base de datos sólida para evaluar la efectividad de distintas prácticas de conservación y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia.
Estas actividades marcan el inicio de un proceso de seguimiento sistemático que incluirá monitoreos mensuales durante la temporada. Con este esfuerzo conjunto, el ICC y sus miembros continúan fortaleciendo la generación de conocimiento técnico en campo, contribuyendo a una mejor comprensión de los procesos que afectan al suelo y promoviendo prácticas que favorezcan la conservación de este recurso fundamental para la producción y la sostenibilidad ambiental.
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